5/07/2018

PROGRAMA II JORNADAS DE HISTORIA SOCIAL, POLITICA Y MILITAR DE VALLECAS (MAYO 2018)


II JORNADAS DE HISTORIA SOCIAL, 

POLITICA Y MILITAR DE VALLECAS

MAYO DE 2018

MARTES 15

CHARLA – RUTA HISTÓRICA: REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCIÓN EN VALLECAS 1936 – 1937. Hora 10:30 A.M. - Sitio: La charla será a las 10:30 en el CSOJ Atalaya, sobre la 11:30 iniciamos la ruta por el Puente de Vallecas, terminando esta en la Parroquia de San Ramón Nonato.



MIERCOLES 16

CINE – FORUM: WINSTANLEY (1976 – VOS). Película histórica desarrollada en plena revolución inglesa, sobre los llamados “Excavadores”. Hora: 19:30. Sitio: CSOJ Atalaya.



JUEVES 17

LUCHA DE CLASES ABORDO DE UN BUQUE. MARINEROS Y PIRATAS EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII. Hora 19:45. Sitio: CSOJ Atalaya.



VIERNES 18

CHARLA SOBRE EL LIBRO: DEL APOYO MUTUO A LA SOLIDARIDAD NEOLIBERAL. ONG, MOVIMIENTOS SOCIALES Y AYUDA EN LA SOCIEDAD CONTEMPORANEA. (Alfredo Olmedo – La Neurosis o Las Barricadas Editorial). Hora 19:30. Sitio: CSOJ Atalaya.



DOMINGO 20

MARCHA: "LAS FORTIFICACIONES DE VALLECAS EN LA GUERRA CIVIL". Hora de comienzo: 10: 30; Sitio: Metro "La Gavia"; Terminaremos en la estación de tren de "El Pozo", habiendo posibilidad de terminar la ruta en Villaverde Bajo (Estación de Tren). La llegada será sobre las 16:00, según nos entretengamos. Llevar abundante agua, algo de comida y protección para el sol.


MIERCOLES 23

CINE DOCUMENTAL – FORÚM: QUE NO VIVAMOS COMO ESCLAVOS (2013 - GRECIA - VOS)



JUEVES 24

EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO DE 1936. (Manolo S.) Hora: 19:45. Sitio: CSOJ Atalaya.

Quesería colectivizada en Membrilla.


El CSOJ Atalaya, se encuentra en la C/ Puerto del Milagro, 2 (Vallecas). Metro: Portazgo (L1), Autobús: 310, Tren: Entrevias.


Para mas información: ateneoproletariovallekas@gmail.com

5/06/2018

CUADERNOS DE NEGACIÓN 11: CONTRA LA VALORIZACIÓN DE LA VIDA


Aquí os dejamos el Nº 11 de "Cuadernos de Negación" ( http://cuadernosdenegacion.blogspot.com.es/ )

PINCHA EN EL ENLACE PARA VER O DESCARGAR EL DOCUMENTO: https://drive.google.com/open?id=11dQdH0geLbXsE3PRY7g8-ENrD-mO-z7t


El fundamento de la sociedad capitalista es la dictadura del valor en proceso y la utilidad de los objetos producidos son solo un medio, el llamado valor de uso es solo un soporte del valor de cambio, del valor valorizándose.

Pero nada en ninguna parte posee naturalmente una cualidad tal como el valor. Esta es consecuencia del modo en que la sociedad organiza su producción. El valor y la mercancía, así como el dinero o el trabajo no son datos neutrales y transhistóricos, y mucho menos naturales y eternos, se trata de categorías básicas del capitalismo.

Valorizar la vida no significa poner la vida en el centro sino, por el contrario, situarla en la balanza económica.

Contenido:
▪ Presentación
▪ Mercancía y valor

Las aventuras de la mercancía
El valor contra la comunidad humana
▪ Acerca de los fundamentos lógicos e históricos de la sociedad capitalista
▪ El trabajo abstracto y el valor como abstracción real

La crítica del valor en su dimensión cuantitativa y cualitativa
▪ La ley del valor
▪ Crítica a las críticas de la teoría marxiana del valor

La utilidad marginal
¿qué tiene más valor, un diamante o una botella de agua?
▪ La valorización del valor: el plusvalor
Explotación capitalista: salario, trabajo y fuerza de trabajo
Las formas de la explotación: plusvalia absoluta y relativa
Plusvalor y ganancia: iguales pero diferentes
Crédito e interés
"Minusvalías"
Productividad y estandarización
Renta de la tierra
▪ Contradicciones capitalistas
La socialización privada de la producción capitalista
La contradicción capital-trabajo
El proletariado como contradicción
Valorización/desvalorización
▪ Notas sobre el capital ficticio
Los límites del capital ficticio
▪ No hay política contra la dictadura del valor
¡Contra el estado!

5/02/2018

Jornadas Vallekanas – ¿Por qué existen los narcopisos?



Primera sesión de las Jornadas Vallekanas para informarnos y para entender qué está pasando en nuestro barrio (Puente de Vallecas, Palomeras - Triangulo del Agua,  Fontarrón, El Raval).

PINCHA EN EL ENLACE:    http://vallekasnosevende.org/jornadas-vallekanas-por-que-existen-los-narcopisos/

SOBRE EL 2 DE MAYO

FUSILAMIENTOS DE LA COMUNA DE PARIS



Mientras en España se daban debates en torno a los problemas teóricos candentes del movimiento obrero internacional, en París, estalla la Comuna en marzo de 1871. Estos hechos tienen transcendencia en toda Europa y son tomado por los obreros, como ejemplo y como una nueva esperanza que se abre ante sus ansias de justicia. La Comuna es vista por la burguesía europea como una amenaza y no solo la burguesía conservadora empezará a ver como una amenaza el movimiento comunero, sino también la burguesía liberal. En Barcelona el gobernador civil, prohíbe huelgas y reuniones obreras. El local de la sociedad obrera de la “Tres Clases del Vapor” (unión de jornaleros, hiladores y tejedores, es decir, los oficios del textil unidos) es asaltado por la policía, y su presidente Bové detenido el 29 de abril de 1871

Para el 2 de mayo en Madrid la internacional tenia un acto de confraternización internacional del proletariado español con el proletariado francés. Con motivo de la celebración de esta significativa fecha que conmemora el alzamiento del pueblo de Madrid junto a algunos militares contra las tropas de ocupación napoleónicas, se distribuyo un mensaje contra el nacionalismo y por el internacionalismo del que se hicieron eco, los agitadores violentos del Partido Progresista, constituidos en lo que se conoce como Partida de la Porra y que mostrarán su descontento con las ideas internacionalistas atacando el acto organizado por la AIT en Madrid:


A LOS TRABAJADORES DE MADRID: LA FIESTA DEL DOS DE MAYO

Trabajadores:
No celebremos la fiesta del Dos de Mayo. Cuando todos los obreros del mundo se tienden fraternalmente la mano a través de los continentes y los mares, pensar en fiestas patrióticas, pensar en la eterna causa de nuestra desunión, es el mayor de los crímenes.

El patriotismo es una idea que tiende a separar a los pueblos entre sí, y a mantener constantemente el odio entre hombres que, siendo hermanos, les hacen creer los tiranos y los explotadores que no lo son, porque se interpone entre ellos el profundo lecho de un río o las elevadas cumbres de una cordillera de montañas.

La idea de patria es una idea mezquina, indigna de la robusta inteligencia de la clase trabajadora. ¡La patria! La patria del obrero es el taller; el taller de los hijos del trabajo es el mundo entero.

Cuando la tierra yacía bajo la dura planta de la barbarie y la ignorancia, la idea de patria era el astro esplendoroso que iluminaba de cuando en cuando aquella larga noche de espesísimas tinieblas. Pero hoy, en los tiempos de las ideas internacionales, la patria no tiene objeto alguno.

El patriotismo ha cumplido su misión; que descanse en paz en el panteón destinado a las ideas del pasado.

Desde que la tribu salvaje y vagabunda de la infancia de la humanidad descendió de la montaña a apoderarse de los frutos de la tribu laboriosa que habitaba la llanura, hasta la época presente, no ha cesado esa larga serie de invasiones que han producido hechos tan memorables como el paso de las Termópilas, la batalla de Roncesvalles, el Dos de Mayo y otros mil actos, en los cuales los vencedores de hoy han sido los vencidos de mañana. ¿Qué nación, qué provincia, qué pueblo, y en el pueblo, qué barrio, qué calle, y en la calle en qué casa no tendrán sus moradores que celebrar un triunfo alcanzado sobre sus vecinos, o llorar una derrota y un martirio ocasionado por los mismos?

Trabajadores: No vayáis al Dos de Mayo, porque es fácil que al lado de aquellas tumbas venerandas, cubiertas de laurel y siemprevivas, se levanten amenazadores los ensangrentados espectros de la raza americana sacrificada, destruida inhumanamente, a título de civilización, por nuestros antepasados los conquistadores del Nuevo Mundo. No vayáis al Dos de Mayo, porque es fácil que alrededor de aquellos gigantescos cipreses se encuentren vagando las víctimas que el fanatismo de nuestros padres hizo sacrificar en los Países Bajos y en la conquista de Italia. No vayáis al Dos de Mayo, adonde os impulsan a ir nuestros explotadores porque os embriagaréis de odio patriótico contra nuestros hermanos franceses, extranjeros en su patria como nosotros lo somos en la nuestra, gracias a la organización de la presente sociedad. Ellos no tienen la culpa de las víctimas causadas por los planes de un hombre ambicioso y cruel que cruzó por Europa como un meteoro de fuego, no dejando en pos de sí más que lágrimas y sangre.

Todos los habitantes de este planeta que gira en el espacio infinito en unión de un número inconmensurable de mundos, son hermanos. Todas las ideas que se opongan a la libertad, igualdad y fraternidad de los hombres, son injustas. El patriotismo, que se opone a la fraternidad de los pueblos es, pues, injusto.

Trabajadores: En nombre de la justicia, en nombre de la emancipación de la clase oprimida, en nombre de la Asociación Internacional de los Trabajadores, no celebréis la fiesta del Dos de Mayo.

Por la Sección Internacional de Madrid.

EL COMITÉ.

4/30/2018

CONTRA LA CATÁSTROFE CAPITALISTA




NOTA: Comunicado para el 1º de mayo de 2018, de Proletarios Internacionalistas: Los resaltos en el texto en colores son nuestros; el texto original lo referenciamos para su descarga al final del documento.

La catástrofe capitalista sigue agudizándose en todas partes, alcanzando cotas cada vez más incompatibles con la vida en el planeta. Guerra generalizada a lo largo del mundo, hambruna masiva, intensificación de la explotación, cascada ininterrumpida de suicidios, cosificación de toda relación social, violencia entre y contra proletarios (violencia sexista, violencia racista, violencia contra niños y viejos...), cárceles atiborradas, destrucción de la Tierra, alimentación cada vez más tóxica, destrucción de la salud, etc. El antagonismo entre el capitalismo y la vida nunca fue tan devastador. Tampoco hubo nunca una desproporción tan grande entre la imperiosa necesidad de una revolución social y la poca tentativa de asumirla.

El único sujeto capaz de dar solución a los problemas de hoy mediante una transformación radical de la sociedad, el proletariado, se muestra incapaz de acabar con toda esa catástrofe. Pese a lo que padece y vive en sus carnes, pese a que una y otra vez se rebela contra las condiciones de vida que sufre, provocando estallidos sociales que hacen tambalear la paz social en tal o cual lugar, como los que recientemente vivimos en Irán o Nicaragua, existen toda una serie de factores que impiden a ese sujeto afirmarse como fuerza internacional para imponer su solución revolucionaria ante los grandes problemas que hoy padecemos.

Décadas de contrarrevolución y paz social han descuartizado al proletariado, potenciando los procesos y mecanismos de reproducción capitalista que velan la existencia misma de las clases sociales (sobre todo la del proletariado), desmembrando así la crítica unitaria desarrollada históricamente por esta clase social. La misma totalidad capitalista sobre la que se despliega la realidad que vivimos aparece fragmentada por una serie de ideologías que parcializan cada problema que este sistema genera, buscando una solución particular a cada uno de ellos. Como consecuencia, se alzan movimientos específicos que abordan esos problemas parciales y tratan de resolverlos. Pero no sólo no hay ninguna solución posible a cada problema tomado por separado, sino que además esa fragmentación altera al mismo tiempo el contenido real de esos problemas. Se constituye así la ideología de la opresión del hombre sobre la mujer, la opresión de la raza blanca sobre las demás razas, la destrucción de la naturaleza por el ser humano..., codificando la realidad bajo esos parámetros ideológicos. Al luchar a través de una categoría parcial, los distintos movimientos se sitúan en el plano de grupos específicos que compiten entre sí por un mayor reconocimiento de derechos por parte del Estado. La competencia entre mercancías se expresa políticamente como la competencia entre identidades separadas, todo en beneficio de las políticas “transversales” del valor y su gestión estatal. Se desplaza así la crítica unitaria del capitalismo, crítica que contiene en su seno la denuncia de cada aspecto, no como parcialidad, sino como expresión de una totalidad que determina cada parte y cuestiona el orden social que reproduce todos esos problemas.

El desarrollo de esta sociedad va íntimamente ligado al desarrollo del individuo aislado. La sociedad mercantil generalizada excluye y disuelve toda comunidad que no sea la comunidad del dinero y desarrolla todo lo que potencia el aislamiento social. Todo lo que une lo une en tanto que separado, esa es la esencia de este mundo, y su modo de vida, la democracia. El efecto que esta realidad provoca en la comunidad humana, destruyendo su ser social, atomizándola en individuos aislados con intereses contrapuestos, es cada vez más terrible. El ciudadano es hoy el ejemplo luminoso de cómo el desarrollo mercantil y el individuo aislado se desarrollan de forma paralela. Este desarrollo no sólo niega brutalmente la comunidad humana, sino que plantea grandes obstáculos a la lucha contra el capitalismo, pues la afirmación de ese individuo va en dirección opuesta al desarrollo y la organización de la única comunidad que se contrapone al capital, la comunidad de lucha, que parte de un ser colectivo, de una clase social revolucionaria, el proletariado.

En este contexto el proletariado tiene enormes dificultades para actuar y reconocerse como clase. Su mismo ser, así como su rico proceso histórico de lucha y su programa, aparece totalmente negado en la historia, ya sea por deformación u ocultación de esa realidad histórica. La misma dinámica del capital y sus fuerzas ideológicas proyectan una actividad social en la que nuestra clase es negada como sujeto, reducido a lo que es en el proceso de producción y reproducción del capital, y a lo que se pretende que sea eternamente: simple objeto del capital; simple mercancía fuerza de trabajo, que puede usarse o desecharse según las necesidades de la producción; simple espectador del acaecer social.

Precisamente esta realidad conlleva que los mismos proletarios se crean cualquier cosa menos proletarios. A alguno le hacen creer que no es proletario porque es empleado, el otro cree que no lo es porque está desocupado, el de más allá se siente campesino en oposición al obrero, otro se cree comerciante porque es vendedor ambulante, muchos otros se sienten demasiado niños o demasiado viejos para ser proletarios, habrá también quien por ser mujer se sienta menos concernida por la cuestión de su clase o quien sienta la opresión racial como más determinante que la de clase, y en vez de sentirse proletario negro, proletario latino o proletario amarillo, se siente negro, latino o amarillo... y para quienes superen estas formas más elementales de negación inmediata de la realidad de proletario, habrá otras formas más políticoideológicas de esa misma negación como el sentirse “antiimperialista”, “antineoliberal”, “palestino”, “judío”, “cubano”, “latino”, “de izquierdas”, “francés”, “yanqui”, “aymara”, “kurdo”, “croata”, “zapatista”, “obrero de un país rico”, “feminista”, “antirracista”, etc.

Estas concepciones identitarias se presentan como fuerzas socialdemócratas que se contraponen al proceso de constitución del proletariado en clase para negar la catástrofe de este mundo. La perspectiva de clase se diluye así en una maraña de identidades y comunidades ficticias que viven subsumidas en la comunidad del dinero.

Al mismo tiempo, el politicismo sigue siendo una de las ideologías esenciales contra nuestra clase. Reduce la cuestión de la transformación social a ocupar el Estado, sea por vía electoral, sea por la violencia, para implantar una serie de medidas que “cuestionarían la sociedad capitalista” y plantearían una “alternativa real e inmediata”. Pero el Estado no es un órgano neutro que puede ser usado según la voluntad de tal o cual dirigente o partido, es la organización en fuerza de la sociedad actual, la del capital, y sea quien sea el que tome posesión de ese Estado está determinado a actuar en el marco capitalista. Lejos de dirigir el Estado, son dirigidos por él. De ahí que todas las medidas politicistas no sean más que formas diferentes de desarrollo del capital que no cuestionan ninguna de las bases de esta sociedad ni plantean ningún tipo de alternativa real. Véase Cuba, Venezuela o el actual proceso independentista en Cataluña.

El gestionismo se postula como alternativa al politicismo; sin embargo, no es más que su réplica en el terreno productivo. Si el politicismo reduce todo a la esfera política, el gestionismo hace lo mismo en la esfera productiva, tratando de cambiar el mundo sin destruir el poder, defendiendo que los productores tomen los medios de producción, tal como existen, para hacerlos funcionar sin patronos, sin burgueses. Pero esta “alternativa” mantiene intacta la base social del capitalismo, pues bajo ella se siguen desarrollando las unidades autónomas de producción mercantil, el intercambio, el dinero (o «bonos de tiempo», «bonos de trabajo»), es decir, el capital, la explotación y todas las categorías fundamentales de esta sociedad. Considerar que la explotación y la opresión capitalistas emanan del burgués individual es no comprender que el burgués es un funcionario del capital, que el capital, en cuanto «sujeto automático», es el que dirige la producción. Las experiencias de Argentina a principios del siglo XXI con las fábricas «recuperadas», u otras más actuales como Rojava y sus cooperativas, nos enseñan cómo el gestionismo es capaz de liquidar nuestras luchas y dar nuevos bríos a la economía capitalista. Tanto el gestionismo como el politicismo dejan intacta la relación social capitalista que hay que destruir.

Por supuesto, para el mantenimiento de esta sociedad es también esencial hacer creer que todos los que sufrimos las terribles condiciones de vida actuales tenemos un mal menor que defender. Siempre hay algo peor a lo que mirar y que justifique la sumisión a la sociedad actual, el apoyo más o menos crítico a representantes del capital, o la renuncia a la lucha por cualquier migaja. Al que vive en la asfixiante paz social capitalista se le enseña el terror de la guerra; al que se deja la vida en el trabajo para echarse algo a la boca se le muestra al desocupado sin recursos presto a reventar de hambre; al que quiere actuar fuera y en contra del juego político sindical se le exaltan “otras formas de hacer política”, la “infalibilidad” de la “democracia directa”; al que cuestiona a la izquierda le muestran lo mala que es la derecha; a otro le dicen que la democracia es mejor que la dictadura; al que lucha se le incita a abandonar la lucha tras recibir cualquier migaja... Se oculta así que todo forma parte de lo mismo, que son momentos de una misma existencia subsumida al trabajo asalariado, al dinero, al valor.

Allí donde los proletarios se rebelan, se alzan contra el infierno en el que viven, como las luchas desarrolladas recientemente en Nicaragua o en Irán, el capital mundial busca negar la perspectiva revolucionaria e imponer el horizonte capitalista en sus múltiples variantes. Tratan de encuadrar las luchas y transformarlas en luchas contra tal o cual gobierno, contra tal o cual dictador, contra tal o cual medida o gestión, tratan de transformar las revueltas de nuestra clase en guerra entre proyectos burgueses, de negar todo cuestionamiento a este sistema y fagocitar así todo lo que se le contrapone. El súmmum de esta repolarización es la guerra imperialista donde la lucha del proletariado es conducida a una lucha entre fracciones burguesas, tal y como lo sufrimos actualmente en Siria, así como en otros países en las últimas décadas.

Estos factores y límites de las luchas actuales, que implican que todas las luchas acaben canalizadas, liquidadas o revitalizando al capital, extienden la creencia de la imposibilidad de una revolución social. Esta creencia se convierte en una fuerza material para la conservación de este mundo, conduciendo a muchos de los que luchan a desentenderse de lo que exige un proceso revolucionario internacional para sumergirse en una dinámica posibilista y localista sin ninguna perspectiva, lo que quiebra la unidad de las luchas inmediatas de nuestra clase (lucha contra las medidas de austeridad, contra los desahucios, contra la represión, expropiaciones...) de la lucha histórica por la revolución.

Es cierto que las condiciones de vida del proletariado le llevan una y otra vez a superar estos obstáculos y a afirmarse como clase, contraponiéndose violentamente a la sociedad actual, pese a todas las debilidades que lastramos. Sin embargo, apenas se supera el marco local, sólo excepcionalmente se asume uno regional. El resto del proletariado mundial no se siente concernido por esas luchas, no asume la pelea que en tal o cual lugar desarrolla su clase como su propia pelea. Así se desarrollan infinidad de luchas en un completo aislamiento que finalmente son repolarizadas y/o aplastadas por el capital mundial (Siria, Brasil, Mapuches...). Esta cuestión nos recuerda constantemente que nuestra clase no puede generar una perspectiva revolucionaria más que asumiendo su lucha en un plano histórico-universal. El internacionalismo proletario no es una bonita consigna del pasado, sino el terreno mismo sobre el que se despliega la lucha revolucionaria.

Pese a todas estas dificultades, pese a todas estas fuerzas y elementos que actúan contra la constitución del proletariado en fuerza revolucionaria, no hay ninguna otra perspectiva, no hay otra salida a la catástrofe capitalista que no sea la revolución social. No tenemos dudas de que la catástrofe capitalista seguirá avanzando y haciendo cada vez más imposible la vida en el planeta. Tampoco tenemos dudas de que las luchas de nuestra clase seguirán reproduciéndose aquí y allá. Sin embargo, lo fundamental no es percibir esta evidencia, sino asumir y estructurar esas luchas como una misma lucha internacional por abatir el capitalismo, utilizar la experiencia histórica acumulada para superar nuestros propios límites y debilidades, así como denunciar todo lo que impide la acción internacional e internacionalista contra el capital y el Estado. Esa es la única vía real para defender las necesidades humanas frente a las del capital. Las reformas, las ilusiones y esperanzas que justifican el rechazo a la revolución, no son más que fuerzas de conservación del mundo actual. No tenemos otro camino para salir de esta fosa que romper y denunciar esos mecanismos de defensa del capitalismo que obstaculizan la organización de nuestra comunidad de lucha. Organizarnos juntos --fuera y contra de todas las estructuras del Estado-- en la lucha contra este sistema de muerte, en la defensa de las necesidades humanas frente a las del capital, en la afirmación de la humanidad frente a la cosificación capitalista. Todo lo demás es caminar hacia el abismo al que nos conduce esta sociedad.

La afirmación del ser humano frente a la deshumanización absoluta que contiene la condición proletaria, esa es la esencia de la constitución del proletariado en clase para negar las clases sociales, el Estado y el capital.

¡Organicemos internacionalmente la lucha de nuestra clase, contra la catástrofe mundial del capitalismo, contra toda la sociedad de clases!

PROLETARIOS INTERNACIONALISTAS


info@proletariosinternacionlistas.org

COMUNICADO PROLETARIOS INTERNACIONALISTAS 1º DE MAYO (CONTRA LA CATASTROFE CAPITALISTA): https://drive.google.com/open?id=1hZn7667RUYfE7kiEWP01k8XGlSUq3Zy8



4/22/2018

TRABAJO ASALARIADO, CAPITAL Y RENTA BASICA





TRABAJO ASALARIADO, CAPITAL Y RENTA BÁSICA

Con este escrito queremos arremeter contra toda esa gente, que organizadamente, han sido los protagonistas de la regeneración del capitalismo en España. De esos que cuando en unos momentos, en los que se empezó a extender una critica radical del sistema, lo único que hicieron fue renovarlo y lavarle la cara, cual proyecto de ingeniería política del capital, fabricado en las universidades como la UAB, la UCM y otras.

Se inventan nuevas categorias de desarrollo del capitalismo, a las que sacan novedosas formas de lucha (reformista), adaptadas a las nuevas necesidades, del entendimiento que el proletariado no puede sobrevivir si no es constantemente en lucha contra la burguesía, pero dentro del marco capitalista de relación. A nuevos retos que impone el capitalismo regenerado, tanto en cuanto toca a la existencia del proletariado, nuevos proyectos reformistas que se encargan en salvaguardar la identidad del estado capitalista con sus contradicciones internas.

Trabajo Asalariado y Capital, son dos conceptos inseparables y la clave de la explotación capitalista. Sin retrotraernos al trabajo encerrado en la acumulación primitiva del capital, todo capital existente hoy es producto del trabajo y mas concretamente del trabajo asalariado. Sin trabajo asalariado no hay capital, ya que este es la propiedad común del trabajo de todos, la plusvalía común.

El capital, es el robo generalizado por parte de unos pocos (los burgueses) a la mayoriatria clase de asalariados. La abolición del trabajo asalariado es la abolición del capital y del capitalismo y sus clases sociales engendraras. Solo destruyendo el trabajo asalariado, se puede destruir la sociedad de clases basada en la propiedad privada y el capital y se puede comenzar a hacer una verdadera política comunista en el que el producto del trabajo, su realización y planificación, sea verdaderamente propiedad de los hombres libres que viven en comunidad.

Todo lo que se salga, tanto en cuanto a una supresión de las clases sociales se refiere, del objetivo de la abolición del trabajo asalariado, esta encaminado a reproducir nuevamente al sistema capitalista y de cierta forma alimentando su existencia.

Pongamos el caso: Si el proletariado encabezara con fuerza la lucha por la Renta Básica, como método de lucha contra el Capital y, con la Renta Básica garantizada, el proletariado se rebelara contra los salarios miseros, ya que como “caja de resistencia”, cuenta con el dinero que es distribuido por el estado, producto este del trabajo asalariado, lo único que pasaría seria que hubiera una baja en la productividad, en la producción y en las ventas, provocándose la pobreza generalizada y la inflación.

El capitalismo vive en la eterna competencia y su producto especifico, la generación de capital, depende de la plusvalía que pueda ser arrancada. Producir mas, mejor y mas barato que el otro, necesita constantemente de la regulación de los salarios. Si los salarios son mas bajos, la generación de capital es mas grande y este capital revierte nuevamente en el nuevo ciclo, que tiene que ir siempre en aumento, porque las ganancias de unos, son las perdidas de otros.

El capital, depende mucho de los bancos. Estos prestan dinero que es utilizado como capital, luego les es devuelto con intereses donde va a para una parte de la plusvalía, la otra es el beneficio de la empresa. ¿Pero cuanto dinero presta un banco? En el capitalismo, la valoración del crédito, tiene que ver directamente con la capacidad de producción de plusvalía. Un negocio que no produce plusvalía no es rentable. Es decir y para que se entienda; el Banco Central Europeo, no va a prestar la misma cantidad de dinero (trabajo acumulado) a Grecia que a Francia, ni con los mismos intereses, por alegadas cuestiones de riesgo. Es parecido a cuando una familia va a pedir un crédito hipotecario, si tienes una nomina baja, no esperes que te den un cerdito muy alto. Ademas como los pagos van a ser pequeños y se van a alargar en el tiempo, tendrás que hacer frente a mas intereses.

Esto es lo que sucede con la política populista de Venezuela durante las dos ultimas décadas. La gran inflación por la que pasa este país esta relacionada directamente con una política que dentro del capitalismo no es realizable con algún éxito. Los bonos, las ayudas, el control de los precios de la agricultura en los que ni siquiera este revierte en ganancias (capital) para el estado, el cargar con el peso económico del estado con el sector petrolero como única fuente de plusvalía, el aumento de la burocracia estatal parasitaria, son las políticas que han llevado a Venezuela a la inflación.

Generalizar la asistencia social en forma económica, argumentando que es posible hacerlo, basándose en la matemática burda no vale para nada. No se pueden separar las leyes del capitalismo de la estadística quieta. El hecho de que los niveles de productividad actuales, nos diga simplemente que se produce mucho mas con menos trabajo, las necesidades que se van generando en el ser humano siempre demandan de fuerza de trabajo. La fuerza de trabajo como mercancía tiene un precio, que se manifiesta en el salario, aunque un salariado genere mas productividad, no quiere decir que genere mas plusvalía.

Pongamos un ejemplo; en la construcción, los cambios originados por la tecnología y que permiten construir las edificaciones en menos tiempo, simplemente aceleran las ganancias de un mercado que esta limitado, como todos, por cuestiones de cantidad de población y consumo. Se produce mas rápido, pero la burbuja inmobiliaria se hincha mas rápido. Es cierto que el trabajo recibe su parte de salario, el capitalista se embolsa la plusvalía y en los momentos de crisis, el proletariado no tiene trabajo y el capitalista puede disfrutar de sus ganancias, aunque habrá perdido su capacidad de capital. En el caso de que no se gaste las ganancias y las invierta en forma de capital en otro sector, esto volverá a generar trabajo asalariado.

Las ideas sobre la Renta Básica, no son mas que la modernización del keynesianismo o de algún tipo de caridad cristiana basada, en que como los ricos tiene mucha capacidad de amasar dinero pues que lo repartan entre los pobres, no atacando la raíz del problema, porque al fondo de la cuestión estaría la supresión de los ricos modernos, los capitalistas. A los izquierdosos al igual que los católicos, lo que no se les pasaba por la cabeza, es que para los ricos antiguos la propiedad privada de la tierra, como para los capitalistas modernos la explotación del trabajo asalariado, es la que generaba la pobreza. Es decir, si para luchar contra la precarización hay que implementar la Renta Básica, como mediad reguladora de la explotación capitalista, lo único que se hace es minar el capitalismo y por extensión la pretendida Renta Básica y llevar a un país a la ruina. Los salarios descenderían automáticamente, en forma de inflación.

La cuestión para luchar contra la explotación capitalista, sigue siendo la apropiación por parte del colectivo del capital, aboliendo el trabajo asalariado y convertirlo este en propiedad común.

El ciudadano de pacotilla, nos quiere convertir a todos en ciudadanos, hacienda ver que todos de una manera u otra podemos participar del capitalismo y así regenerarlo y reproducirlo.

La Renta Básica son las migajas que nos reparten del robo generalizado de plusvalía.

Y vamos a dejar para otra ocasión de la critica a la Renta Básica como algo imperialista, ya que habría que preguntarse si esta es posible en otros países del mundo.

¡Los proletarios no queremos migajas, queremos la socialización de los medios de producción y la abolición del salariado y con ello el capital¡

HISTORIAS DE VALLECAS EN LA GUERRA CIVIL: LA CULTURA



La Cultura: https://drive.google.com/open?id=1jVMT7q_sy4nV-OUQ_SHomPsYmJGeYmoM

HISTORIAS DE VALLECAS EN LA GUERRA CIVIL: LA ACTIVIDAD SOCIAL



La Actividad Social: https://drive.google.com/open?id=1_Lxu7t1NWg68mzafcDf0JR_lvKXLqcFE